El análisis del tejido empresarial permite comprender la forma en que la estructura productiva de un territorio se articula con la generación de empleo y el dinamismo económico. A través de la caracterización de las empresas activas, su tamaño y su distribución sectorial, es posible identificar los patrones de funcionamiento del aparato productivo, así como las actividades económicas que concentran mayor capacidad de absorción de mano de obra. Este enfoque facilita una lectura integral del desarrollo económico local, evidenciando la relación directa entre la consolidación empresarial y las oportunidades laborales disponibles para la población.